Traducción al inglés: variantes británica y americana

Cuando decidimos contratar un servicio de traducción, a menudo se nos ofrece la posibilidad de traducirlo a inglés británico o a inglés americano. Pero, ¿en qué se diferencian exactamente, y cuál deberíamos elegir?

Con inglés británico nos referimos en términos generales a la forma de escritura, a la pronunciación y al vocabulario del inglés que se habla en Reino Unido e Irlanda, y con algunas particularidades, en Australia. Al inglés de Estados Unidos y Canadá lo denominamos “inglés americano”.

La realidad es que, en textos escritos, las diferencias son mínimas, sobre todo si es en un registro formal y culto. Ocurre igual que en el español: si leemos un contrato o una escritura escrita en español de Sudamérica, no nos daremos cuenta hasta que veamos algún término extraño, o algún nombre propio. Pero, siguiendo el símil, un texto escrito con dicha variante sudamericana será en momentos confuso e incluso puede llevar a error a una persona de España.

Por tanto, siempre que tengamos claro a quién va dirigido un texto, debemos especificar que la traducción se realice en la forma de hablar que tiene dicha persona. Por ejemplo, si queremos traducir a inglés un CV para trabajar en Reino Unido, lo más recomendable sería especificar que deseamos una traducción al inglés británico. Así nos aseguramos de que el lector no ve como error una grafía diferente a la que suele utilizar.

El asunto se complica cuando, como pasa a menudo, no sabemos quién puede leer un texto. Este es el caso de una página web, un manual técnico, o incluso el menú de un restaurante. Le recomendamos que piense en el mercado al que va dirigido, o en sus clientes habituales; seguramente hay una prevalencia de personas británicas o norteamericanas.

Si piensa que no hay ninguna prevalencia de un mercado sobre el otro, o si no dispone del tiempo para averiguarlo, en Babelic traduciremos su texto a un inglés neutro, en el que no aparecen palabras locales, y en el que se escribe siempre desde la forma más extendida. Este es el inglés habitual en páginas web y textos comerciales.

Si desea saber más sobre este tema, o tiene alguna pregunta, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

¿Qué es una traducción jurada?

En determinadas ocasiones, como en la presentación de documentos ante notario, o ante determinadas instituciones públicas, necesitamos un texto traducido y a la vez, una certificación de que dicho texto es una traducción fiel y exacta del original.

Es decir, en estos casos necesitamos una traducción oficial o jurada. Dicha traducción tiene carácter oficial, y sólo pueden la realizar traductores jurados, esto es, autorizados por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

La traducción jurada debe ser una traducción fiel y completa del original, de lo que da fe el traductor jurado, quien es responsable de la misma. De este modo, las instituciones o el notario pueden tener la certeza de que los documentos firmados se corresponden con los originales.

En la traducción debe constar la fórmula fedataria, en la que el traductor jurado certifica la fidelidad y calidad de la traducción. También debe incluir la firma en todas las páginas, así como su sello oficial, que contiene los datos del traductor. Aparte de la certificación, no se exige un formato determinado, aunque se recomienda que presente un formato lineal y que describa el original entre corchetes, para evitar falsificaciones.

La traducción debe existir en un soporte físico, para que pueda ser firmada y sellada, y debe acompañarse en todo momento del original, ya que es este el que da validez a la traducción. Además, si el traductor realiza la traducción a partir de una copia física o electrónica del original, debe indicarlo en su certificación.

La traducción adquiere así validez legal ante las instituciones españolas. Para que una certificación de un traductor español sea válida en otros países, o viceversa, debe llevar adjunta una Apostilla de La Haya, siempre que el país de origen o destino forme parte de dicho convenio. Dicha apostilla es una hoja anexa que la autoridad competente estampa, certificando así que la firma y el sello que contiene el documento fueron emitidas por un funcionario en ejercicio de sus funciones.

En resumen, si necesitamos una traducción jurada, deberemos acudir a un traductor jurado para que la traduzca y certifique, estampando su sello y su firma en cada una de sus páginas.

¿Traductores bilingües?

Nuestras traducciones siempre las realizan traductores nativos. Esto quiere decir que para traducir un texto al alemán, buscamos a un traductor alemán para que escriba la traducción en su propio idioma, aquel que domina en todos los aspectos. Así, la traducción se escribe de forma natural y fluida, como si se hubiera escrito originalmente en ese idioma.

Sin embargo, a la hora de seleccionar un traductor nos encontramos con un problema, y es que a menudo vemos perfiles de traductores que aseguran ser bilingües, por lo que en teoría hablan dos idiomas como si fueran su lengua materna. Seguramente se desenvolverá perfectamente hablando ambos idiomas, pero el problema radica en que la traducción requiere unos conocimientos más profundos de un idioma que los que tienen normalmente los hablantes.

Un ejemplo común podría ser un traductor que nació de padres alemanes (por seguir con el ejemplo) en Alemania, y que incluso pasó allí su infancia, pero cuya familia pronto se mudó a Inglaterra, por ejemplo. Allí recibió una educación secundaria y superior, y ha trabajado hasta ahora. Por mucho que su nacionalidad sea alemana, la verdad es que dicho traductor no habla alemán habitualmente y no está en contacto con expresiones coloquiales, neologismos, etc. Además, la formación recibida como traductor no le garantiza un conocimiento tan amplio de la lengua como si hubiera recibido una educación secundaria y superior en dicho idioma.

Casos así se ven a menudo, ya que ese “bilingüismo” es a menudo lo que les impulsa a ser traductor. La dificultad es decidir cuál de los idiomas que supuestamente son sus lenguas nativas es con el que realmente está preparado para trabajar. Desgraciadamente, en traductores jóvenes es frecuente que ninguno de sus dos idiomas “nativos” lo sean realmente.

Para evitar sorpresas y ahorrar tiempo, al final lo que hacemos es evitar a los traductores bilingües, ya que así nos aseguramos que el traductor domina su propio idioma.

Errores en la localización: ¿Cómo evitarlos?

¿Qué pensarían si les citaran “allí”, “en una hora”, con “ella”? Seguramente se quedarían igual, ya que no habrían entendido nada. Tendrían que volver a preguntar dónde y cuándo exactamente, y con quién van a quedar.

Con frases como esta deben lidiar los traductores cada día, sobre todo en el ámbito de la localización, en el que las frases e incluso las palabras aparecen sueltas, sin ningún tipo de contexto que les ayude a interpretarlas.

El problema se agrava por la diferencia entre los idiomas que se traducen, ya que lo que en algunos idiomas es una palabra neutral, como “writer”, en español depende del género (escritor/a).

Los errores más habituales implican una falta de concordancia de tiempos verbales, o de género y número. Estos se deben generalmente a la sustitución de parámetros. Por ejemplo, en una tienda online, una frase mal localizada puede ser “bolsa rojo” (red bag). Este error se debe a que para que pueda haber combinaciones entre los elementos de la frase, las palabras deben ir en cadenas separadas. Sin contexto, y sin posibilidad de saber a qué se refieren, el traductor ha traducido las palabras por separado sin saber cómo sería el resultado.

Para evitarlo, debemos añadir en la cadena correspondiente un comentario que haga referencia a las posibles combinaciones. Veámoslo en el ejemplo:

Cadena 1: red {nombre_artículo}

El parámetro {nombre_artículo} sustituye al elemento, en este caso, “bag”. El problema es que en español bag puede ser “bolsa” o “bolso”, por lo que si se traduce “red” como “rojo”, tendríamos como consecuencia el error mencionado anteriormente. La solución en este caso sería añadir un comentario que dijera “Esta cadena se usa tanto para artículos en masculino como en femenino”. De esta manera, el traductor (que ya está habituado a este tipo de problemas) buscaría una solución intermedia, sustituyendo “rojo” por “de color rojo”, que sería correcta independientemente del género del artículo.

Para evitar problemas relacionados con el vocabulario (palabras polisémicas, pronombres, etc.), lo ideal sería disponer de un glosario con las traducciones deseadas por el cliente, o una memoria de traducción. Pero es habitual no poder ofrecerla. En cambio, sí podemos aportar toda la información de la que dispongamos para que el traductor adquiera ese contexto. Cuantos más datos demos, más difícil será que la traducción contenga errores.

¿Qué tipo de información hay que dar, y cómo la damos? Debemos añadir, en los campos de “observaciones”, datos como a quién va dirigido el producto, con qué aspectos está relacionado, cómo traducir algunas palabras clave, qué palabras no hay que traducir… También podemos agregar un enlace a una captura de pantalla o, si el producto es una página web, incluir un enlace a la web original, si la hay. Incluso podemos sugerir webs que tengan la misma estructura o estén diseñadas con las mismas herramientas que la que se va a traducir.

Los problemas de espacio (el texto en español suele ser más largo que en otros idiomas), se evitan indicando en las observaciones el número de caracteres que no debe superar cada traducción para que no se solape con los demás elementos.

En cualquier caso, la forma más eficaz de prevenir problemas es teniendo en cuenta la localización en las primeras fases de producción del producto, esto es, cuando se está diseñando la web o el software.

¿En qué consiste la revisión?

Según su definición, la revisión consiste en una relectura de un texto para detectar posibles erratas y errores. Es decir, enviamos el texto traducido a una segunda persona para que corrija y mejore el texto.

Pero, a diferencia de lo que comúnmente se cree, estos errores no son solo ortográficos, sino también semánticos, sintácticos y estilísticos. Es decir, que se debe corregir tanto una falta de ortografía como una palabra inadecuada, una frase mal construida, o un estilo excesivamente coloquial. Es un proceso recomendado por las distintas directivas y normas de calidad que rigen el proceso de traducción, y por ello debe realizarse siempre que sea posible.

La revisión de traducciones, por su naturaleza, posee ciertas particularidades y, por tanto, requiere ciertas destrezas del revisor: este no puede ser el propio traductor; debe ser nativo del idioma al que se ha traducido el texto, y conocerlo perfectamente; debe comprender perfectamente el idioma original de la traducción… Por ello, los revisores de traducciones son habitualmente otros traductores de ese par de idiomas.

Estas particularidades, y el propio proceso de revisión, impiden que la revisión humana pueda ser sustituida por un corrector informático, como puede ser el que proporciona Microsoft Word. Estos programas ni siquiera pueden suplir la parte más “básica” de una revisión, la de la ortografía, ya que aún no están tan avanzados como para poder diferenciar, por ejemplo, entre un “mas” adversativo (sinónimo de “pero”), y un “más” cuantitativo (como en “mucho más”).

El proceso de traducción, incluso con todas las herramientas informáticas disponibles, sigue siendo muy artesanal, y por tanto es prácticamente imposible conseguir un texto de alta calidad sin una buena revisión. Para ello, asegúrese de que esta incluye todos los procesos mencionados y no sólo la corrección ortográfica, de que el revisor cumple con todos los requisitos, y de que no se utilizan herramientas informáticas para sustituir el trabajo de un profesional.

Actualización formato Excel

Hemos modificado nuestro formato Excel para hacerlo más sencillo. Ahora consideramos que es el formato ideal para manejar párrafos o frases sueltas como las que se encuentran en páginas webs, catálogos etc.

Ahora lo único que debes hacer es insertar tus textos en un documento Excel y marcar con color amarillo las celdas que deseas que traduzcamos para ti.

Puedes encontrar más información y ejemplos sobre ficheros Excel en esta página.

Recuerda que estamos continuamente añadiendo nuevos formatos así que si cuentas con uno que te gustaría que añadiéramos háznoslo saber y veremos la manera de hacerla.

¿Qué diferencia hay entre traducción y localización?

Cuando vemos los servicios de agencias y traductores, a menudo vemos que ofrecen servicios de “localización”. Pero, ¿qué es la localización, y en qué se diferencia de la traducción?

Con localizacion entendemos normalmente el proceso de traducción de cualquier software: un sitio web, un programa informatico, etc. Pero según las definiciones oficiales, como la proporcionada por la LISA, la localización se incluye dentro del proceso de fabricación del producto y abarca además la adaptación de los contenidos para las culturas a las que está destinada. La localización incluye la traducción y modificación del código de programación, la traducción y modificación del contenido de una web o producto, la traducción y maquetación de la documentación y la comprobación final de la web o el software localizados.

Así pues, la traducción sería un elemento más en el proceso de localización. Pero este proceso se suele dar en grandes empresas y mediante una colaboración estrecha con los localizadores, por lo que incluso suelen tener un departamento propio.

Con la “globalización” de las herramientas y conocimientos informáticos, se ha podido externalizar este proceso, y hasta los productos más simples, como un juego para móvil, pueden “localizarse”, ya que se omiten varios pasos para simplemente traducir el contenido lingüístico del producto.

Por ello, el término “localización” se ha extendido a todas las traducciones que se hagan de un producto informático, en las que a menudo habrá que tener en cuenta factores que no se suelen dar en las traducciones corrientes: formatos, lenguajes informáticos, terminología, etc.

Para poder localizar un software, se necesita extraer todos los recursos que son susceptibles de adaptarse a otro idioma, y colocarlos en un archivo externo. Aquí se puede encontrar más información.

Utiliza formatos de archivos de localización estándar

Con localización de software nos referimos a la adaptación de los recursos (textos, imágenes etc) de dicho software (una web, una aplicación o programa etc) al idioma y normas culturales de otro país.

En estos casos lo que se hace es  exportar estos recursos, principalmente cadenas de texto, a un fichero externo que se envía a un traductor para que realice la traducción.

Hablaremos en otro post más a fondo sobre la localización de software pero en este post queremos comentar la conveniencia de usar archivos estándar para el trabajo con la localización ya que nos encontramos muchas veces que se trabaja con archivos que no son los más óptimos para manejar este proceso. Vamos a comentar porque hay mejores opciones que el tener nuestros literales en un archivo Word o txt de texto plano.

Existen varios formatos más o menos estándar a la hora de trabajar: ficheros PO en php, ficheros Properties en Java, ResX en .Net, Xliff en otros muchos formatos etc. etc., existen bastantes más. Muchísimos proyectos tienen también una forma de trabajo no estándar pero si muy similar guardando sus cadenas en algún sitio como un fichero o una base de datos y teniendo una forma de asociar cada cadena con su traducción a un idioma determinado.

Es importante que o bien usemos formatos estándar o bien cuando los exportemos lo hagamos a uno de estos formatos. El coste de tiempo será muy similar y cuentan con muchas ventajas .Enumeramos las más importantes:

  • Existen herramientas y programas para traducir de forma más optima estos formatos de forma que la traducción final tendrá una mejor traducción. Por ejemplo es fácil que un programa recuerde que cierta cadena la habéis traducido en un fichero anterior y por tanto proponga la misma traducción y por tanto esta ofrezca una mejor coherencia.
  • Podrías añadir comentarios a cada línea para darle al traductor información sobre el contexto de esa cadena.
  • Conocerás en todo momento la traducción de cada cadena. Es decir, si pones todas tus cadenas en un fichero sin formato como un txt etc., no sabrás o tendrás que intentar adivinar cuál es la traducción de cada frase. Con un fichero con formato siempre tendrás la traducción de cada frase al lado de cada original.
  • Modificaciones y adicciones: este es uno de los puntos más importantes. Podrás añadir y modificar cadenas a dicho archivo de forma sencilla de forma que solo tendrás que añadir una cadena y al estar su traducción vacía el traductor ya sabrá que dicha cadena está pendiente y podrá traducirla. Lo mismo para las modificaciones, si modificas un texto solo tienes que borrar la traducción para que el traductor lo sepa. Como decimos es un punto importantísimo, ya que aunque traducir los primeros ficheros es muy sencillo
  • Cálculos: en nuestro caso, cuando subes un archivo de localización a nuestra web, nosotros calculamos el número de palabras y te facturamos solo las cadenas sin traducir. Podemos saberlo gracias a lo que comentamos en el punto anterior, solo tenemos que traducir las cadenas pendientes. Esto es muy útil también para gestionar las modificaciones y nuevas versiones en el menor tiempo posible.

En Babelic soportamos varios formatos de este tipo, aquí puedes ver información sobre formatos. Para los casos en los que el cliente no utiliza alguno de estos formatos, por ejemplo por tener las cadenas en la base de datos, recomendamos que convierta dichas cadenas a nuestro formato Excel. Es un formato muy sencillo y que incluye todas las ventajas comentadas anteriormente.

Por tanto utiliza siempre que sea posible este tipo de formatos, nosotros creemos que es prácticamente imprescindible hacerlo.

Proyecto de servicios sin ánimo de lucro

En Babelic hemos comenzando un nuevo proyecto con el que vamos a colaborar con todo tipo de empresas sin ánimo de lucro, proyectos solidarios o que en su propia esencia presenten un beneficio real y también desinteresado para la comunidad.

Esta colaboración la implementaremos ayudando desinteresadamente con la traducción y localización de los contenidos de estos proyectos. Para ello buscaremos traductores voluntarios, ofreceremos las herramientas necesarias  etc. etc. encargándonos nosotros de todo el proceso y procurando conseguir el menor coste posible para el proyecto pudiendo llegar a ser totalmente gratuito.

La iniciativa ha comenzado ya a dar sus frutos y el primer proyecto con el que hemos podido colaborar es Artesanum, realizando para ellos la localización de su web a italiano. Artesanum pertenece al conocido Grupo Intercom, lo hace a la rama de “proyectos sociales” de dicho grupo y pretenden ofrecer una herramienta con la que los distintos gremios de artesanos de todo el mundo puedan ofrecer sus productos al consumidor final, sin intermediarios y por tanto evitando cualquier añadido. Además, Artesanum se compromete a donar durante 20 años sus beneficios a proyectos que apoyen el trabajo artesanal en el mundo.

Ya lo sabes, si tienes algún proyecto que creas que pueda ser beneficiario de nuestro servicio solidario no dudes en ponerte en contacto con nosotros y encontraremos la forma en la que podamos ayudarte.

Consejos a la hora de encargar un trabajo de traducción

En este post vamos a comentar algunos puntos a tener en cuenta a la hora de encargar una traducción de un texto (hablaremos de la localización próximamente). Así conseguiremos que la traducción sea más rápida y sobre todo, tenga más calidad.

A la hora de insertar el texto: La opción de inserción directa es aconsejable para textos sin formato, o en el que este no sea importante, ya que puede que se pierda en el proceso. Además, antes de subir cualquier texto, cerciórese de que este es correcto y de que no se incluyen por error palabras o frases que no tiene interés en traducir.

En el siguiente paso, si ha elegido la opción profesional sopese bien las opciones de revisión y especialización, sobre todo si su texto va a ser publicado o requiere cierta formalidad. Pero sobre todo, no pase por alto la casilla de Observaciones, ya que es fundamental para que la traducción se adapte perfectamente a sus necesidades. En ella puede incluir comentarios sobre:

- Imágenes. Si hay texto en las imágenes, es muy probable que este no se pueda traducir directamente. Si aun así queremos el texto traducido, podemos indicarlo para que se traduzca de forma aparte.

- Contexto. Podemos comentar brevemente la naturaleza del texto: quién lo ha escrito, para qué público está escrito, con qué intención. Estos datos, por muy obvios que parezcan, son decisivos para que la traducción tenga el estilo que queremos y cause el mayor impacto a la audiencia a la que nos referimos.

- Glosario o palabras clave. Aun si se trata de un texto pequeño o sencillo, lo más recomendable es indicar qué palabras se deben traducir y cuáles no, y cómo se deben traducir. También se puede aportar documentación sobre el texto, incluyendo la web o el blog del que proviene.

No dude en incluir además todo lo que espera de la traducción. Es decir, que puede indicar si desea que la traducción sea muy fiel y literal, o si en cambio prefiere que suene muy natural y fluida.

Recuerde que usted forma parte del proceso de traducción. ¡Aprovéchelo!

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