Traducciones Juradas

certificacion juradasEn muchas ocasiones habréis oído hablar de las “traducciones juradas”, pero realmente ¿qué son y en que circunstancias se utilizan? Las traducciones juradas, básicamente son traducciones de carácter oficial de un documento. Dichas traducciones tienen validez legal ante cualquier organismo público o privado. Están realizadas por traductores jurados, los cuales deben ser deben ser nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. Los traductores jurados están autorizados para dar fe de la veracidad y fidelidad de las traducciones que realizan. Básicamente, lo que hacen es certificar que el contenido de la traducción se corresponde fielmente con el documento original. Las traducciones juradas deben tener como lengua de origen o destino el castellano, y sólo pueden entregarse en papel, con la certificación, firma y sello del traductor al final del documento.

Generalmente se utilizan para traducir determinados documentos oficiales, ya que los documentos traducidos tienen carácter oficial ante las autoridades y la misma validez legal que el original. Los más frecuentes son los certificados de estudios, diplomas, carnet de conducir, escrituras, contratos… en definitiva, cualquier documento redactado en una lengua extranjera que debamos presentar ante la administración. No obstante podemos obtener una traducción oficial jurada de cualquier documento, independientemente del destinatario del mismo. La traducción jurada nos ofrece una garantía adicional de fidelidad con el original, por lo que podemos usarlas para cualquier documentación importante, ya sea en el ámbito público o privado.

En Babelic contamos con traductores certificados que realizarán tus traducciones juradas al mejor precio. Simplemente envíanos una copia de tu documento por el medio que prefieras. Inmediatamente te elaboraremos un presupuesto en función del idioma y tipo de documento, y una vez aceptado lo remitiremos a uno de nuestros profesionales. Te enviaremos la traducción jurada del documento en papel a la dirección física que nos indiques, ya que como hemos comentado antes, debe contar con la certificación, firma y sello del traductor para que tenga plena validez legal.

Y recuerda que para todas tus demás traducciones, en Babelic contamos con un amplio equipo de traductores profesionales, que traducirán tus documentos en unas horas, a un precio muy económico.

Foto: jsmjr

Plazos de entrega en traducción

traducciones urgentes

Junto con la calidad y el precio, los plazos de entrega son las variables mas importantes a tener en cuenta a la hora de solicitar una traducción.

En Babelic, y en el resto de empresas del sector, los plazos de entrega estandard son de 2000 palabras/día con un plazo mínimo de 48 horas. Hay que tener en cuenta que, aunque sea algo que obviamente depende mucho del tipo de texto y experiencia, la media de palabras que un traductor puede realizar diariamente son esas 2000 palabras.

Pero si el cliente necesita traducciones urgentes siempre puede seleccionar con nosotros la opción urgente, con la que por un pequeño sobrecoste le ofrecemos un plazo menor.

La solución para conseguirlo puede pasar o bien por trabajar algunas horas en el fin de semana o bien, y lo mas usual, en dividir el texto a traducir para que varios profesionales puedan trabajar sobre el en paralelo.

Así que si necesita sus traducciones en plazos muy cortos no se preocupe y contáctenos.

Nueva funcionalidad: Arrastrar y soltar ficheros

Hemos publicado una nueva funcionalidad, en pruebas pero totalmente funcional. Ahora puedes arrastrar y soltar el fichero a traducir en nuestra interfaz sin necesidad de seleccionarlo.

Hasta ahora para subir ficheros a nuestra web necesitabas pulsar en el botón “Selecciona el documento” con lo que se abría un cuadro de dialogo en el que podías navegar y seleccionar el fichero.

Es un funcionamiento conocido y típico que puede seguir usándose, pero también para nuestros “heavy users” ahora hemos incluido la opción de poder arrastrar los ficheros directamente a nuestro editor de forma que se suben automáticamente. Para ello selecciona el documento del que deseas hacer traducciones y arrástralo al botón anteriormente citado con el texto “Selecciona el documento a traducir“, la interfaz cambiara. Si sueltas ahí el fichero, se subirá automáticamente a la web y obtendrás automáticamente el precio y numero de palabras.

Señalar que además de para clientes esta funcionalidad también está disponible para traductores, donde podrán arrastrar ficheros a sus editores y obtener el mismo resultado.

Esta funcionalidad solo esta disponibles en navegadores que soporten Drag & Drop: Google Chrome, Apple Safari (versión 4 o superior), Microsoft Internet Explorer (versión 9), Mozilla Firefox (versión 3.5 o superior), Opera  (versión 10)

Finalizada migración a nuevo proveedor de Hosting

Breve nota para indicar a nuestros clientes que hemos terminado la migración a nuestro nuevo proveedor de hosting, RedCoruna.

La migración ha transcurrido como se esperaba y no se ha detectado ningún tipo de problema para nuestros usuarios.

Felicitamos al personal técnico de nuestro nuevo hosting por el apoyo y atención recibida.

Traducción al inglés: variantes británica y americana

Cuando decidimos contratar un servicio de traducción, a menudo se nos ofrece la posibilidad de traducirlo a inglés británico o a inglés americano. Pero, ¿en qué se diferencian exactamente, y cuál deberíamos elegir?

Con inglés británico nos referimos en términos generales a la forma de escritura, a la pronunciación y al vocabulario del inglés que se habla en Reino Unido e Irlanda, y con algunas particularidades, en Australia. Al inglés de Estados Unidos y Canadá lo denominamos “inglés americano”.

La realidad es que, en textos escritos, las diferencias son mínimas, sobre todo si es en un registro formal y culto. Ocurre igual que en el español: si leemos un contrato o una escritura escrita en español de Sudamérica, no nos daremos cuenta hasta que veamos algún término extraño, o algún nombre propio. Pero, siguiendo el símil, un texto escrito con dicha variante sudamericana será en momentos confuso e incluso puede llevar a error a una persona de España.

Por tanto, siempre que tengamos claro a quién va dirigido un texto, debemos especificar que la traducción se realice en la forma de hablar que tiene dicha persona. Por ejemplo, si queremos traducir a inglés un CV para trabajar en Reino Unido, lo más recomendable sería especificar que deseamos una traducción al inglés británico. Así nos aseguramos de que el lector no ve como error una grafía diferente a la que suele utilizar.

El asunto se complica cuando, como pasa a menudo, no sabemos quién puede leer un texto. Este es el caso de una página web, un manual técnico, o incluso el menú de un restaurante. Le recomendamos que piense en el mercado al que va dirigido, o en sus clientes habituales; seguramente hay una prevalencia de personas británicas o norteamericanas.

Si piensa que no hay ninguna prevalencia de un mercado sobre el otro, o si no dispone del tiempo para averiguarlo, en Babelic traduciremos su texto a un inglés neutro, en el que no aparecen palabras locales, y en el que se escribe siempre desde la forma más extendida. Este es el inglés habitual en páginas web y textos comerciales.

Si desea saber más sobre este tema, o tiene alguna pregunta, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

¿Qué es una traducción jurada?

En determinadas ocasiones, como en la presentación de documentos ante notario, o ante determinadas instituciones públicas, necesitamos un texto traducido y a la vez, una certificación de que dicho texto es una traducción fiel y exacta del original.

Es decir, en estos casos necesitamos una traducción oficial o jurada. Dicha traducción tiene carácter oficial, y sólo pueden la realizar traductores jurados, esto es, autorizados por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

La traducción jurada debe ser una traducción fiel y completa del original, de lo que da fe el traductor jurado, quien es responsable de la misma. De este modo, las instituciones o el notario pueden tener la certeza de que los documentos firmados se corresponden con los originales.

En la traducción debe constar la fórmula fedataria, en la que el traductor jurado certifica la fidelidad y calidad de la traducción. También debe incluir la firma en todas las páginas, así como su sello oficial, que contiene los datos del traductor. Aparte de la certificación, no se exige un formato determinado, aunque se recomienda que presente un formato lineal y que describa el original entre corchetes, para evitar falsificaciones.

La traducción debe existir en un soporte físico, para que pueda ser firmada y sellada, y debe acompañarse en todo momento del original, ya que es este el que da validez a la traducción. Además, si el traductor realiza la traducción a partir de una copia física o electrónica del original, debe indicarlo en su certificación.

La traducción adquiere así validez legal ante las instituciones españolas. Para que una certificación de un traductor español sea válida en otros países, o viceversa, debe llevar adjunta una Apostilla de La Haya, siempre que el país de origen o destino forme parte de dicho convenio. Dicha apostilla es una hoja anexa que la autoridad competente estampa, certificando así que la firma y el sello que contiene el documento fueron emitidas por un funcionario en ejercicio de sus funciones.

En resumen, si necesitamos una traducción jurada, deberemos acudir a un traductor jurado para que la traduzca y certifique, estampando su sello y su firma en cada una de sus páginas.

¿Traductores bilingües?

Nuestras traducciones siempre las realizan traductores nativos. Esto quiere decir que para traducir un texto al alemán, buscamos a un traductor alemán para que escriba la traducción en su propio idioma, aquel que domina en todos los aspectos. Así, la traducción se escribe de forma natural y fluida, como si se hubiera escrito originalmente en ese idioma.

Sin embargo, a la hora de seleccionar un traductor nos encontramos con un problema, y es que a menudo vemos perfiles de traductores que aseguran ser bilingües, por lo que en teoría hablan dos idiomas como si fueran su lengua materna. Seguramente se desenvolverá perfectamente hablando ambos idiomas, pero el problema radica en que la traducción requiere unos conocimientos más profundos de un idioma que los que tienen normalmente los hablantes.

Un ejemplo común podría ser un traductor que nació de padres alemanes (por seguir con el ejemplo) en Alemania, y que incluso pasó allí su infancia, pero cuya familia pronto se mudó a Inglaterra, por ejemplo. Allí recibió una educación secundaria y superior, y ha trabajado hasta ahora. Por mucho que su nacionalidad sea alemana, la verdad es que dicho traductor no habla alemán habitualmente y no está en contacto con expresiones coloquiales, neologismos, etc. Además, la formación recibida como traductor no le garantiza un conocimiento tan amplio de la lengua como si hubiera recibido una educación secundaria y superior en dicho idioma.

Casos así se ven a menudo, ya que ese “bilingüismo” es a menudo lo que les impulsa a ser traductor. La dificultad es decidir cuál de los idiomas que supuestamente son sus lenguas nativas es con el que realmente está preparado para trabajar. Desgraciadamente, en traductores jóvenes es frecuente que ninguno de sus dos idiomas “nativos” lo sean realmente.

Para evitar sorpresas y ahorrar tiempo, al final lo que hacemos es evitar a los traductores bilingües, ya que así nos aseguramos que el traductor domina su propio idioma.

Errores en la localización: ¿Cómo evitarlos?

¿Qué pensarían si les citaran “allí”, “en una hora”, con “ella”? Seguramente se quedarían igual, ya que no habrían entendido nada. Tendrían que volver a preguntar dónde y cuándo exactamente, y con quién van a quedar.

Con frases como esta deben lidiar los traductores cada día, sobre todo en el ámbito de la localización, en el que las frases e incluso las palabras aparecen sueltas, sin ningún tipo de contexto que les ayude a interpretarlas.

El problema se agrava por la diferencia entre los idiomas que se traducen, ya que lo que en algunos idiomas es una palabra neutral, como “writer”, en español depende del género (escritor/a).

Los errores más habituales implican una falta de concordancia de tiempos verbales, o de género y número. Estos se deben generalmente a la sustitución de parámetros. Por ejemplo, en una tienda online, una frase mal localizada puede ser “bolsa rojo” (red bag). Este error se debe a que para que pueda haber combinaciones entre los elementos de la frase, las palabras deben ir en cadenas separadas. Sin contexto, y sin posibilidad de saber a qué se refieren, el traductor ha traducido las palabras por separado sin saber cómo sería el resultado.

Para evitarlo, debemos añadir en la cadena correspondiente un comentario que haga referencia a las posibles combinaciones. Veámoslo en el ejemplo:

Cadena 1: red {nombre_artículo}

El parámetro {nombre_artículo} sustituye al elemento, en este caso, “bag”. El problema es que en español bag puede ser “bolsa” o “bolso”, por lo que si se traduce “red” como “rojo”, tendríamos como consecuencia el error mencionado anteriormente. La solución en este caso sería añadir un comentario que dijera “Esta cadena se usa tanto para artículos en masculino como en femenino”. De esta manera, el traductor (que ya está habituado a este tipo de problemas) buscaría una solución intermedia, sustituyendo “rojo” por “de color rojo”, que sería correcta independientemente del género del artículo.

Para evitar problemas relacionados con el vocabulario (palabras polisémicas, pronombres, etc.), lo ideal sería disponer de un glosario con las traducciones deseadas por el cliente, o una memoria de traducción. Pero es habitual no poder ofrecerla. En cambio, sí podemos aportar toda la información de la que dispongamos para que el traductor adquiera ese contexto. Cuantos más datos demos, más difícil será que la traducción contenga errores.

¿Qué tipo de información hay que dar, y cómo la damos? Debemos añadir, en los campos de “observaciones”, datos como a quién va dirigido el producto, con qué aspectos está relacionado, cómo traducir algunas palabras clave, qué palabras no hay que traducir… También podemos agregar un enlace a una captura de pantalla o, si el producto es una página web, incluir un enlace a la web original, si la hay. Incluso podemos sugerir webs que tengan la misma estructura o estén diseñadas con las mismas herramientas que la que se va a traducir.

Los problemas de espacio (el texto en español suele ser más largo que en otros idiomas), se evitan indicando en las observaciones el número de caracteres que no debe superar cada traducción para que no se solape con los demás elementos.

En cualquier caso, la forma más eficaz de prevenir problemas es teniendo en cuenta la localización en las primeras fases de producción del producto, esto es, cuando se está diseñando la web o el software.

¿En qué consiste la revisión?

Según su definición, la revisión consiste en una relectura de un texto para detectar posibles erratas y errores. Es decir, enviamos el texto traducido a una segunda persona para que corrija y mejore el texto.

Pero, a diferencia de lo que comúnmente se cree, estos errores no son solo ortográficos, sino también semánticos, sintácticos y estilísticos. Es decir, que se debe corregir tanto una falta de ortografía como una palabra inadecuada, una frase mal construida, o un estilo excesivamente coloquial. Es un proceso recomendado por las distintas directivas y normas de calidad que rigen el proceso de traducción, y por ello debe realizarse siempre que sea posible.

La revisión de traducciones, por su naturaleza, posee ciertas particularidades y, por tanto, requiere ciertas destrezas del revisor: este no puede ser el propio traductor; debe ser nativo del idioma al que se ha traducido el texto, y conocerlo perfectamente; debe comprender perfectamente el idioma original de la traducción… Por ello, los revisores de traducciones son habitualmente otros traductores de ese par de idiomas.

Estas particularidades, y el propio proceso de revisión, impiden que la revisión humana pueda ser sustituida por un corrector informático, como puede ser el que proporciona Microsoft Word. Estos programas ni siquiera pueden suplir la parte más “básica” de una revisión, la de la ortografía, ya que aún no están tan avanzados como para poder diferenciar, por ejemplo, entre un “mas” adversativo (sinónimo de “pero”), y un “más” cuantitativo (como en “mucho más”).

El proceso de traducción, incluso con todas las herramientas informáticas disponibles, sigue siendo muy artesanal, y por tanto es prácticamente imposible conseguir un texto de alta calidad sin una buena revisión. Para ello, asegúrese de que esta incluye todos los procesos mencionados y no sólo la corrección ortográfica, de que el revisor cumple con todos los requisitos, y de que no se utilizan herramientas informáticas para sustituir el trabajo de un profesional.

Actualización formato Excel

Hemos modificado nuestro formato Excel para hacerlo más sencillo. Ahora consideramos que es el formato ideal para manejar párrafos o frases sueltas como las que se encuentran en páginas webs, catálogos etc.

Ahora lo único que debes hacer es insertar tus textos en un documento Excel y marcar con color amarillo las celdas que deseas que traduzcamos para ti.

Puedes encontrar más información y ejemplos sobre ficheros Excel en esta página.

Recuerda que estamos continuamente añadiendo nuevos formatos así que si cuentas con uno que te gustaría que añadiéramos háznoslo saber y veremos la manera de hacerla.

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